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Lo que aprendí al dejar de fingir que lo sabía todo en las reuniones

Roberto Hernando comparte cómo dejar de fingir que sabía todo en las reuniones mejoró su aprendizaje, la confianza de su equipo y redujo su estrés laboral.

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Esa presión invisible de tener que ser una enciclopedia con patas

¿Te ha pasado alguna vez que estás en una reunión, alguien suelta un término técnico que suena a latín avanzado y tú simplemente asientes con la cabeza como si fueras el mismísimo creador de la tecnología? A mí me pasó durante muchísimos años. Recuerdo perfectamente la sensación: las manos un poco sudorosas, una sonrisa forzada y esa voz interna gritando: "¡Por favor, que nadie me pregunte detalles sobre eso ahora!". Como desarrolladores, a menudo cargamos con una mochila invisible llena de expectativas, tanto propias como ajenas, que nos obligan a creer que el 'seniority' consiste en tener todas las respuestas al instante.


Mi experiencia viviendo en la mentira del 'experto'

Durante una buena etapa de mi carrera, sobre todo cuando empecé a liderar proyectos, sentía que si admitía que no sabía qué era una técnica concreta de optimización de bases de datos o cómo funcionaba exactamente un nuevo hook de React que acababa de salir hace dos días, mi credibilidad se iría al traste. Me pasaba las reuniones haciendo malabares mentales, conectando puntos que no entendía del todo para dar respuestas que sonaran profesionales pero que, en el fondo, eran bastante vacías.

Recuerdo una anécdota especialmente dolorosa con un cliente importante. Me preguntaron sobre la viabilidad de implementar una arquitectura de microfrontends para un proyecto que ni siquiera lo necesitaba. En lugar de decir "mira, no tengo experiencia directa con ese enfoque en este contexto, déjame que investigue los pros y contras", me puse a divagar sobre la modularidad y el aislamiento de contextos. ¿El resultado? Acabamos perdiendo dos semanas analizando algo que no tenía sentido, simplemente porque yo no quise parecer 'ignorante' en aquel momento. Fue un punto de inflexión. Me sentí fatal, no por no saber, sino por no haber sido honesto.


¿Por qué me parece importante romper este ciclo?

A ver, que no se me malinterprete. No digo que nos crucemos de brazos y dejemos de estudiar. Pero he aprendido que el desarrollo de software es un campo tan absurdamente vasto que es físicamente imposible estar al día con todo. Lo que realmente nos hace valiosos no es memorizar la documentación de cada librería, sino nuestra capacidad de razonar, de resolver problemas y, sobre todo, de aprender rápido.

Cuando finges que lo sabes todo, estás levantando un muro entre tú y la realidad. Ese muro te impide aprender de los demás (incluso de gente más junior que tú que puede estar mucho más fresca en ciertos temas) y, lo que es peor, crea una cultura de equipo tóxica donde nadie se atreve a preguntar. Si el desarrollador con más experiencia del equipo nunca duda, los que están empezando sentirán pánico al cometer un error o al no entender algo. Y eso, amigos, es el caldo de cultivo perfecto para que se cuelen bugs catastróficos y deudas técnicas imposibles de pagar.


Lo que he aprendido al decir "No lo sé"

La primera vez que solté un "Oye, pues de eso no tengo ni idea, ¿alguien me lo puede explicar brevemente?" en una reunión técnica, me quedé esperando a que cayera un rayo del cielo. Pero no pasó nada. Al revés. Un compañero, que por cierto era bastante más joven que yo, se iluminó y me lo explicó con una claridad asombrosa. En cinco minutos aprendí más que si me hubiera pasado tres horas fingiendo y luego otras cuatro buscando en Google a escondidas.

Desde que acepté mi ignorancia en ciertos temas, he notado tres cambios brutales:
1. La confianza del equipo ha subido: Ahora mis compañeros saben que cuando digo que algo es seguro, lo digo de verdad, porque también me han visto dudar. La honestidad genera una seguridad real, no impostada.
2. Las reuniones son más cortas y productivas: Ya no perdemos tiempo en divagaciones metafísicas para salvar el ego de nadie. Si no sabemos algo, se anota, se investiga y se sigue con lo siguiente.
3. Mi estrés ha bajado a niveles saludables: Ya no voy a las reuniones con el miedo de ser 'descubierto'. Ir a pecho descubierto es extrañamente liberador.


¿Cómo hacerlo sin parecer un incompetente?

Sé lo que estás pensando: "Roberto, si digo que no sé nada a todo, me van a echar". Y tienes razón. El truco no es ser un ignorante, sino ser un profesional honesto. Hay una forma de decir que no sabes algo que proyecta seguridad en lugar de duda.

Por ejemplo, en lugar de un simple "no sé", suelo usar variaciones como:
"No he trabajado con esa herramienta específica todavía, pero basándome en lo que sé de [X], imagino que funciona de forma similar. ¿Alguien puede confirmarlo?"
O mi favorita: "Es un tema interesante y no quiero darte una respuesta a medias. Déjame que haga una prueba de concepto rápida esta tarde y te confirmo si es viable".

Aquí no estás admitiendo derrota, estás demostrando que tienes un método de trabajo y que priorizas la precisión sobre la velocidad de respuesta. Al final del día, a tu cliente o a tu CTO le da igual si sabías la respuesta en el segundo 1 o en el minuto 60; lo que quieren es que la solución sea la correcta.


Reflexiones finales

Al final, la madurez en el desarrollo web tiene mucho más que ver con la humildad que con el código. He descubierto que las personas que más admiro en esta industria son precisamente las que más preguntan. No tienen miedo de parecer tontos porque saben que la única forma de dejar de serlo es, precisamente, preguntando.

Así que, si te encuentras en esa situación de tensión en tu próxima reunión, te animo a que pruebes a soltar el lastre. Di que no lo sabes. Verás cómo, de repente, el aire en la sala se vuelve mucho más ligero y el aprendizaje empieza a fluir de verdad. Ser senior no es saberlo todo, es saber qué hacer cuando no sabes algo. Y creedme, es mucho más divertido vivir así.

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Roberto Hernando
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